2008/01/24


TEJAS, LADRILOS Y MARMOLERÍA

Las tejas y ladrillos son otra forma de ganarse la vida para la gente de este pueblo, como también al arte de la marmolería; y son quienes mantienen viva la tradición de este trabajo manufacturero. Mujeres y hombres de amplia alegría y amables en su atender, hacen de este quehacer el sustento de su vida. Las tejas por ejemplo, se lo realiza más en el sector de Racar; mientras que la elaboración de ladrillos en Sigcho y el Chorro; barios de ésta parroquia.

Don Julio Sinchi, morador del sector Sigcho, nos explica cual es el proceso para elaborar ladrillos de primera calidad: “ cuando la tierra nos llega desde Sigcho a un valor de treinta dólares, la llevamos al noque (hoyo cavado en la tierra de unos 3 metros de circunferencia y unos 80cm de profundidad) durante unas veinte y cuatro horas, para que se remoje la tierra y adquiera una textura más suave”, siguiendo en este proceso, Don julio, con la ayuda de unos bueyes o toros de su propiedad hace pisar la tierra del noque }durante unas seis horas seguidas, mezclándola y formando un barrio muy uniforme que le servirá, posteriormente, para con carretilla transportarla al galpón “y moldear el ladrillo con la forma que lo conocemos, para luego dejarlo secar; según el tiempo esto puede demorar, si el día esta muy bueno unos quince días y si los días están lluviosos, casi un mes”. Una vez seco el barro, lo raspa para que todos los bordes queden uniformes. En cada proceso obtiene 2200 ladrillos, pero para darlos el acabado final, en el horno, necesita unos 8000, por lo que debe seguir con este procedimiento hasta ajustar la cantidad necesaria.
“De ahí lo llevamos al hormo durante unas veinte y cuatro horas, eso también depende de la leña, ya que si es verde se demora más en caldearse el ladrillo”, una vez terminado este tiempo, los ladrillos permanecen en el horno unos 12 a 15 días, para que se enfríe, y así obtener uno de los materiales básicos para nuestras modernas moradas.


EL HORNO.

En este horno, es en donde podemos dar el terminado final a este producto que es el ladrillo.




LA ELABORACION DE LAPIDAS.

Quien elabora lápidas a base de mármol, en la que impregna un rostro en relieve sea de la Virgen o de Jesús e incluso de una persona, es Don Cesar Sinchi Tacuri, quien con gran habilidad nos demostró como él puede impregnar un rostro en esta pedazo de mármol que a la vez hace de lapida para quien le dice adiós a este mundo.



“La mano de obra yo cobro entre 50 y 60 dólares, solo la mano de obra, porque mis productos son para los intermediarios de Guayaquil, Quito y Loja”, demorándose en este trabajo de dos a tres días.

SOBREROS DE PAJA TOQUILLA

La elaboración de los sombreros de paja toquilla, es algo ya decadente para la época, quizás porque la mayoría de la población no apreciamos esa habilidad ni como artesanía ni en su valor económico, no obstante Zoila Puma, retoño de Sinincay mantiene viva la herencia de su madre. “Yo elaboro sombreros de paja toquilla desde que era muy niña, me demoro unos tres días en el sombrero y me pagan doce dólares por él, eso por que yo lo hago de diversos diseños”. El material ella lo obtiene en el mismo pueblo a un costo de 0.10 centavos de dólar cada tallo, utilizando de seis a siete tallos para cada sombrero, teniendo como únicas herramientas la horma, de diferentes tamaños, un sujetador de cuero y una tabla sobre la que se coloca la horma cuando se inicia el tejido de la copa y la falda del sombrero.

LEYENDA, LA LAGUNA DEVORADORA.
“Según contaban mis papacitos, antes cuando yo era niña, allá en el cerro, bien lejos, en la laguna de Yaguarcocha y la laguna de Achiaan, que eran llenas de agua y se regaban a un lado y a otro; decían pues no, de que cuando se va la gente adelante a andar o a pasear por ella, se riega el agua y le hala a la persona y nunca más se volvía a saber de ella” nos cuenta doña Zoila Puma, quien como recordando las palabras de sus padres y entre sonrisas recuerda “fuerte hacían tener miedo a nosotras siendo huahuas”.

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